D. Juan Ropero y D. Francisco J. Granados han sido los sacerdotes seculares, que siguiendo el mandato de Cristo de anunciar el Evangelio a todas las gentes, han marchado a vivir a aquella región peruana.
San Francisco Solano no faltó en la ceremonia. El Sr. Obispo lo denominó como uno de los grandes hijos de nuestra Diócesis. En el altar mayor de la Catedral estaba presente nuestro Santo a través de este cuadro. A él le encomendamos esta nueva misión.
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